El día a día es frenético para conseguir una buena grabación del concurso y entrevistar a los personajes claves del Carnaval. Once profesionales retransmiten cada día el certamen en HOY.es.
Son las nueve y cuarto y todo son nervios en el set de HOY.es. Las cámaras están preparadas, los técnicos en su sitio y Ángela Murillo e Isabel Redondo repasan el guión por última vez. Luces, cámara, acción y comienzan tres horas y media de televisión en directo para cubrir el concurso de murgas del Carnaval de Badajoz.
La web del periódico emite en directo el concurso y para lograr este objetivo hay once profesionales que cada día viven una jornada frenética. Técnicos de sonido, realizadores, operadores de cámara y presentadoras. Hay nervios y tensión, pero también hueco para reírse e incluso disfrutar de las murgas.
Todo arranca a las seis de la tarde según explica Antonio Sánchez, coordinador de la retransmisión. «Probamos los equipos, preparamos la conexión web, comprobamos el audio y a las nueve, en coordinación con la central, con los compañeros del periódico, comienza todo».
Sánchez explica que hay momentos tensos, especialmente antes de comenzar. «Hay nervios para que todo salga bien, pero cuando llega el final y termina la cabecera, suspiras tranquilo porque ha salido», añade.
Grabar a cinco cámaras y ante una murga impredecible, ya que pueden ponerse a bailar, moverse, parar e incluso salirse del decorado, es una tarea complicada, pero los técnicos lo asumen cada noche como un reto. Además, tiene una dificultad añadida y es que el campo de trabajo no es un plató, sino un pequeño palco del teatro López de Ayala.
«No hay mucho espacio y hay muchísima gente que entra y sale, mucho ruido. Hay que tener cuidado con los micrófonos que no entre ruido y con los murgueros que llegan, los que quieren entrar», explica Virginia Esquilichi, técnico de sonido.
«Lo bonito es que, si te gustan las murgas, como es mi caso, las escuchas algunas hasta tres veces y de primera mano», añade esta profesional que dice que, a pesar de estar trabajando, también se puede disfrutar del concurso. «Los primeros días estás más nerviosa, pero cuando le coges el truco, mejor. Yo me acabo sabiendo muchos estribillos».
A ritmo de vértigo
El que más experiencia tiene en enfrentarse a la cobertura de un concurso de murgas es el realizador, Jorge Venegas, que trabajó en el certamen por primera vez en 1999. «Ha cambiado mucho. Se puede observar que los decorados han venido mejorando. Eran más simples y ahora vemos que hay más empeño, se invierten más recursos. Hay una evolución notoria», explica este veterano. En cuanto a su día a día, pasa el certamen con la vista puesta en la pantalla y siempre listo para adivinar lo que van a hacer las murgas. No es fácil.
«Hay que estar muy atentos y cambiar de planos a una gran velocidad. Adaptarse al ritmo que van marcando cada una de las murgas y sus características. Son continuas variables. Es difícil porque tienes un esquema de cómo va a evolucionar y tienes que cambiarlo en segundos».
Por último, la retransmisión no sería lo mismo sin Ángela Murillo e Isabel Redondo, las presentadoras, que cada día repasan la actualidad del concurso y se enfrentan a las entrevistas con los murgueros nada más bajarse del escenario.
«Lo mejor es el contacto con los murgueros y saber realmente las historias que hay detrás, conocer su esfuerzo y cómo viven. Te acaban contagiando. Yo no era muy carnavalera, pero te acaban contagiando el entusiasmo», confiesa Ángela Murillo.
A su lado está, cada día, Isabel Redondo, una experta en murgas que conoce muy bien la historia del concurso y ha pasado de vivirlo como espectadora a presentarlo. «Es muy distinto, pero me gusta, por eso repito. Lo mejor es la ilusión de estar aquí. Se ve diferente al comentarlo, estas más atenta, pero es genial».
Estas dos jóvenes han vivido momentos muy bonitos junto a los cantantes y también han estado en algún aprieto. «Los murgueros son muy agradables y simpáticos y se portan bastante bien. A veces nos ponen en algún apuro, pero se sale. Por ejemplo, Los Sikitrakys, que el año pasado intentaron cazar gamusinos en directo. Un poco picarones, pero se aceptan las bromas, que para eso es Carnaval», dice Ángela.
El mejor momento para este grupo es el descanso, cuando se juntan en el pasillo y se comen un bocadillo antes de continuar. Comentan las murgas, comparten bromas y de nuevo al trabajo. Pasadas las dos de la mañana todo termina. Ha salido bien, pero hay que irse a dormir para volver de nuevo al teatro.
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